VIVIAN

 

Ayer recibí una llamada de Vivian, una petrolera “ex pedevesiana”, con una observación tremendamente interesante, aunque gigantescamente absurda.  Decía Vivian -- a quien conozco desde que ambos éramos niños -- que si bien NO HABRÁ REFERENDO REVOCATORIO, hay que seguir la corriente del discurso político de la oposición y hablar como si lo fuese a haber, así – cuando no lo haya – el pueblo venezolano se indignará de tal forma por la desilusión, que saldrá a las calles a jugárselo todo.

 

Ojalá fuese así de matemática la “guarandinga”.  Claro, Vivian tiene mente de ingeniera graduada en la U.S.B.: pragmática y calculadora.  Ella, antes de comer, cuenta las calorías, mientras yo me atiborro de lo primero que encuentro en la cocina que no esté bajo llave.  En ella predomina la lógica y en mí los palos que he recibido del CASTRO-COMUNISMO INTERNACIONAL.

 

El factor que Vivian no le ha introducido a sus cálculos tiene nombres y apellidos cubanos, como el del General Rogelio García, cariñosamente llamado “Eo”, quien tiene como misión la organización de los cuadros militares regulares del ejército castrista en Venezuela. 

 

Castro ha implementado tantas veces su plan de distribución de sus cuadros militares en países africanos, asiáticos y caribeños que ya se le debe hacer aburrido.  En Angola logró colocar un verdadero ejército de más de cien mil hombres, superior al personal efectivo del Ejército Venezolano (forjador de libertades).  En Zimbabwe metió un “cojonal” de soldados y se cansó de enviar “turistas” a Vietnam, Camboya y Afganistán.   Grenada de vaina no llegó a tener más cubanos que grenadeños y Jamaica se salvó por un plín de terminar siendo una sucursal de Cuba.  El condimento principal para ese plan de penetración y afianzamiento de los cuadros de acción medios y bajos se llama “TIEMPO”. 

 

Cuando nos demos cuenta de que no habrá referendos, elecciones, constituyentes, piñatas, reuniones de más de seis personas en cada casa, libertad para salir del país o de mudanza dentro del territorio nacional, propiedad privada, etc… y que la famosa “comunidad internacional” nos pinte una paloma del tamaño de King Kong, estarán esos soldados uniformados de verde oliva diciéndonos: “Oye mulato, ‘cosa más grande, ¿dónde carajo crees tú que vas… mi socio?  No nos olvidemos (en especial Vivian que es petrolera), que Castro recibe gratuitamente de Venezuela la bicoca de MIL MILLONES DE BOLÍVARES DIARIAMENTE en petróleo. ¿Dejará Castro que esa “manguangua” sea revocada por un revocatorio?

 

El avión de Cubana de Aviación -- siniestrado en las costas de Barbados el 6 de octubre de 1976 -- era un objetivo militar porque formaba parte de los tres aviones que Castro empleaba para transportar sus tropas desde Cuba hacia Angola, abasteciéndose de combustible en la Guyana del difunto Forbes Burnham.   A pesar de la distancia entre Cuba y África, Castro se las arregló para tener una presencia militar decisiva en muchos de los conflictos africanos.  Con Venezuela es “papayita”, porque estamos a tiro de piedra del “mar de la felicidad” y los mil-veces-fogueados soldados castristas podrían llegarnos hasta en Ícaro, lo que reduce el tiempo requerido y suaviza la complicada logística.

 

Pero además – para seguir regalándole tiempo al régimen -- existe el temido y terrible “auto-guaraleo”.  Cuando llegue el 19 de agosto (o antes, mucho antes) y ya no nos quede la menor duda que los señores Chávez y Castro no permitirán el constitucional referendo revocatorio, podría salir (si no antes) un “astronauta opositor” proponiendo la recolección de firmas para unas elecciones generales o una constituyente o para organizar un juego de “matarile-rile-rile” y darle cuerda (guaral) al “asunto”; después de todo ya tenemos una estupenda organización llamada “Súmate” que nos puede sumar (a Vivian y a mí, entre otros que todavía estamos cuerdos) al manicomio en el cual se encuentra gran parte del país.

 

Ya hemos recibido cualquier cantidad de palos del incipiente régimen CASTRO-COMUNISTA de los señores Chávez y Castro.  ¿Remember “el Consultivo”?  Me despido con un refrán anglicano que dice así: “You cheated me once, shame on you… you cheated me twice, shame on me…  (Me engañaste una vez, la culpa es tuya… me volviste a engañar: la culpa es mía).

 

Caracas, 10 de mayo de 2003

 

ROBERT ALONSO