¿Qué pasaría…?

 

Dicen que las fuerzas efectivas regulares dentro del estamento militar venezolano no pasan de 60 mil hombres.  La inmensa mayoría de estos militares son venezolanos honestos y sanos… muchos provienen de los estratos sociales más humildes; muchachos reclutas no mayores de 20 años, salidos de familias nobles y de buenos sentimientos, temerosas de Dios.

 

Yo me pregunto: ¿qué pasaría si de manera espontánea – o convocada por un líder… digamos: Juan Fernández – 100 mil o más, MUCHÍSIMOS MÁS, venezolanos decidimos o nos ponemos de acuerdo para sumarnos a las hoy mancilladas familias de los empleados petroleros, cuyos derechos humanos están siendo vilmente pisoteados por el régimen CASTRO-COMUNISTA de Venezuela? ¿Qué pasaría si cientos de miles de venezolanos dejásemos TODAS NUESTRAS ACTIVIDADES y nos dirigimos en caravana hacia Anaco, desde diferentes partes del país?  ¿Qué sucedería si los que no pueden viajar por razones ajenas a sus voluntades, se “ENGUARIMBAN” al unísono en la mayoría de las grandes ciudades y pueblos de Venezuela?

 

¿DURARÍA EL RÉGIMEN UNA TARDE?

 

Claro, nada de eso va a suceder porque nuestros líderes – JUAN FERNÁNDEZ incluido – descansan plácidamente en el chinchorro soporífico del REFERENDO REVOCATORIO y ese “peo” lo piensan resolver votando “SÍ” el 29 de febrero del año que viene, de manera ordenada… sin sudar una gota y pasando por la única incomodidad de pararse dos horas en una cola interminable de votantes.  El problema – si es que hay “revocatorio” – es que entonces (si es que hay “revocatorio” y el mismo se lleva a cabo en febrero de 2004) posiblemente: no quedará nada sano por qué luchar.

 

Veámonos en el espejo de Anaco, de los Semerucos.  Así nos echarán, no de nuestras casas: DE NUESTRO PROPIO PAÍS.

 

Caracas 03 de octubre de 2003

 

ROBERT ALONSO