Alerta.¿Qué hacemos ahora?

 

—Hermano, ¿qué hacemos ahora?  Ya tenemos lista la nueva directiva del C.N.E.

 

—Lo maj impodtante, Hugo, ej qued Maracucho eche pa’trá laj fidmaj ded FIDMAZO ese…

 

—¿Pero Fidel, para qué… para que en una nueva vuelta me recojan CINCO MILLONES más?

 

—Oye, no seaj seboruco, coño… ¡hay que ved lo bruto que erej, muchacho!  Mira, si no me quirej haced caso, búscate a otro asesod, pero acuedtate que me tienej que mandad ed petróleo que me prometijte la semqana pasá… ¿ta’claro?

 

—No, Fidel, hermano… no te me pongas así, que sabes que lo que tú digas es lo que va…

 

—Bueno, guataquea, guataquea, pero no me rompaj los cojonej, vaya…

 

—¿Para qué dices tú que tenemos que echar para atrás las firmas del FIRMAZO?

 

—No seaj bobo, chico.  ¿Tú no estaj viendo que con la opodtunidad de una nueva recoledta de fidmaj podemoj haced – ahora con la nueva directiva esta - la trampaj que necesitamoj pa’eliminad de una vej y pod todaj ed tareco ese del referendo revocatorio que tú le quisijte meted a tu constitución?  Vamos a tedminad revocándoloj a elloj, tú quédate quieto ahí donde estaj… que los galloj finoj no ponen güevoj. Oye dile a José Vicente que me llame…

 

—Ajá, ¿y qué hacemos con los dos bichos esos que tienen los escuálidos en la directiva?

 

—Me cago en na, Hugo… ¿y para qué tienej a la pelúa esa que fodma tanto ejcándalo?

 

—¿A Iris Varela?

 

—No, la otra… la que se tiñe ed pelo de amarillo pollito?

 

—Ah, Lina… Lina Ron

 

—Esa, esa.  Dile que loj llame pod teléfono y lej ofrejca un cojonal de galletaj pa’queveaj cómo se ponen los doj a tiro de bicicleta…

 

—¿A tiro de qué, Fidel?

 

—Coño, Hugo… ¿tú sabej la hora que ej aquí en mi casa de La Habana?

 

—La misma hora que aquí en Miraflores, Fidel…

 

—Bueno, mequetrefe… son la cuatro de la madrugada.  A esta hora ya yo edtoy  maj allá que de acá. ¿No te dije ya que con una llamada telefónica que le hice a loj generalej ed 12 de abrid ded 2002, logré que no te zumbarán ded helicodtero donde te tenían encaramao?  Bueno, que adguien llame pod telefono a loj dos tarajayuj esoj que tienen en la diredtiva de la CNN para que no jodan…

 

—Del C.N.E….

 

—Eso, eso: del C.N.E.  Deja que te fidmen todoj elloj, luego le dicej ad Maracuho que infonme al paij que la mayoría de laj fidmaj eran fimbaj

 

—Chimbas

 

—¿Cómo?

 

—Chimbas… las firmas eran chimbas, no fimbas

 

—Ajá, como se llamen: Chimbaj.  Le anunciaj ad paíj que ejta vej loj muedtoj fidmaron maj que la vej pasá… y tú veráj que nadie hace ni cojonej.  Si se ponen con mucha mahomía le dicej ad “Coco Pelao” que le diga a la gente que no embijtan ed trapo colorao y ya…

 

—¿A quién, a Santana?

 

—Sí, ¿cómo se llama?

 

—Elías Santana…

 

—Ese mijmo.  Que sadga diciendo pod la televisión ded Globo que no caiga nadie en provocacionej y tú veraj cómo ed pueblo se odvida rapidito… Que saquen los timbales.

 

—Los timbales no, Fidel: ¡las cacerolas!

 

—Sí, loj cacharoj esoj, con pitoj, raca-racaj y to’laj indumentariaj de protejta

 

—Coño, hermano, eres un genio.

 

—Genio, no, ¡carajo…! Viejo ej que ejtoy; ¡to jodío también!.   Cada vej que yo quiero neutralizad a loj venezolanoj lej meto un dijcudso desde La Habana o loj llamoj pod teléfono y cuadro la caja con elloj.  ¿Tú no vej que están hablando que tú lo que quierej es dad un godpe de ejtado y to esa bobería… déjaloj que fidmen y dalej ed palo cochinero ahí mijmo… El único problema que tendríaj sería con la “MARIMBA” esa…

 

—¿La qué, Fidel?

 

— “LA MARIMBA”

 

—¿Será “LA GUARIMBA”?

 

—Esa mijma.  Si dejpuej de una semana no se te ha adzao ed pueblo con “LA GUARIMBA”, ya no te pasa na. Acueddate que todavía no tenemoj a loj chinoj preparao y mij hombrej ejtán dijpedso en loj barrioj, haciendo papelej de enfedmeroj y adfabetizadorej. Así que demoraj un poco laj nuevaj recolección de fidmaj hasta que podamoj tened maj control del paij.  Ej mejor que ed Maracucho haga ed anuncio del CNE un sábado en la tadde pa’quepuedaj fodmad uno de esoj berrinchej que fodmaj en “Aló Presidente” y así mareaj a la gente.  Di que vaj a haced laj planillaj del nuevo FIRMOLETAZO en papel diplomático o no sé-qué-malanga, pa’ganad tiempo…

 

—Ajá, ¿y qué de dijo a la gente de la Coordinadora?

 

Na.  Le dicej que curricaneen a la gente con ed nuevo cuento de laj eledcionej municipales y estadalej que ahí ej donde te tumban.

 

—¿Currica… qué cosa, Fidel?

 

Curricanee… ¿cómo es que le dicen ujtedej allá? ¡guara…algo!

 

Guaralee, que le den cuerda… guaral.  Que alarguen la cosa.

 

—Así mijmo. Dale dinero para que comiencen de una vej la campaña eledtoral pa’que se entretengan.  De aquí allá se habrán ido ya del paíj la gente que máj te ejtorban hoy, incluyendo a los mijmoj de la Coordinadora Democrática, loj dueñoj de medioj y toj esoj comemieddaj  hasta al tarantimbe ese que usa la gorra pa’trá como Torombolo, ¿cómo se llama?

 

—Enrique Mendoza… pero ya no usa su gorrita, le debieron haber dicho que se la quitara.

 

—…oye, le dicej al José Vicente que no deje de llamadme, taj oyendo… ¿Aló? ¿Aló?

 

—Sí, sí, te escucho, Fidel.

 

—Bueno, y no me jodaj maj, tú, que van a sed las seij de la mañana aquí en La Habana…

 

                       —Ok Fidel…

 

 —¡Iboru iboya iboshishe ogbe-ate!

 

                   —¿Cómo, Fidel?

 

                   —Nada, mijo… nada. Dile a José Vicente que me llame…

 

                   —Ok, ok… Fidel

 

 

Caracas 14 de octubre de 2003

 

ROBERT ALONSO