OPTIMISMO DE TÍSICO

 

De vez en cuando me envían invitaciones para reunirme con personajes muy interesantes de la oposición.   De vez en cuando acepto dichas invitaciones, acudo a ellas, oigo lo que me tienen que decir, digo lo que pienso que debo decir y regreso a “mi guarimba” más deprimido que cuando salí de ella.

 

Este fin de semana me reuní con unos cuantos “chivos”; a mayor los “chivos”, mayor la depresión al regreso a mi muy particular mundo. Me he llegado a forjar una imagen talibánica, inquebrantable, inflexible, radical y fundamentalista.  Tal vez sea todo eso y más.  Además soy “cubano de Cuba”… no “de mierda” como muchos que han llegado últimamente -- procedente del “mar de la felicidad” -- en los vuelos de Cubana de Aviación y de Aeropostal.

 

La reunión del domingo (“día de las madres”) fue “puntual”.  Se trató, única y exclusivamente, el referendo revocatorio.  No voy a extenderme con mucha explicación porque hoy tuve un día pésimo y ustedes saben que yo creo que la alegría sobre “el revocatorio” durará en la población civil organizada lo que dura un merengue a la puerta de un colegio.  Solo les diré que “el chivo de tutti chivo” que había en la junta tomó la palabra y habló – según él – “optimísticamente”.

 

Dijo: “en el mejor de los casos, mirando el asunto con optimismo, el referendo revocatorio se llevaría a cabo en diciembre de este año…” ¡Su madre!

 

El cálculo es el siguiente: el 20 de agosto (de este año), se introducen las firmas ante un existente CNE (que aún no existe).  Ya por ahí hay que cruzar los dedos… que las firmas existan para ese día y que el CNE también.  Luego, el CNE se demoraría 30 días en revisar el material recibido y -- con buena voluntad -- se fijaría una fecha para dentro de 90 días a partir de que todo estuviera en orden.  Cuando era muchacho me encantaba ver en el Teatro Luisa (de Cienfuegos) “Tarzán y los negritos pigmeos”.

 

El problema radica -- según nuestro orador de orden -- que la constitución bolivariana habla de la mitad del período (que para el presidente sería el 19 de agosto de este año), sin embargo, no dice para cuándo – a partir de la mitad del período – se debe convocar el dichoso referendo.  Algo así como “hoy no fío… mañana sí”… anótalo en el hielo y ponlo al sol.

 

Ahora bien.  En el caso de que nuestro “chivo optimista” la pegara y el 19 de diciembre de 2003 fuese el “revocatorio”, sería interesante hacerse unas cuantas preguntas pesimistas, como por ejemplo: ¿Quiénes estarán en Venezuela para esa “optimística” fecha?  ¿Quiénes defenderán el referendo entonces?

 

Verán ustedes.  Al paso en que nos lleva este incipiente régimen CASTRO-COMUNISTA de los señores Chávez y Castro, el éxodo masivo de la clase media hacia arriba deberá comenzar – a más tardar -- para septiembre de este año.  Aquel que diga que es “optimista” y no se irá de Venezuela es porque no se ha parado en una cola al sol para comprar – luego de cinco horas – un rollo de papel toilet fabricado en Katmandú, de esos que vienen encerados y en vez de limpiar embarran más.  Al paso que vamos, vivir en Venezuela será una prueba a la voluntad, al estoicismo y a la paciencia.  El problema es que todavía la mayoría de nosotros no hemos visto ni los “trailers”, “cuantimenos”, la película.  ¡Ya verán!

 

Los señores Chávez y Castro han venido haciendo todo lo que se requería (con la ayuda de algunos de nosotros, por supuesto) para destruir al país y provocar ese necesario exilio.  La clase productiva y pensante sobra en un régimen CASTRO-COMUNISTA y los que creen que podrán soportar los eructos de diez mil “acostascarleses” están más pelados que rodillas de chivos.  Ya verán cómo suena el tango cuando se toca con arpa, cuatro, maracas… y el requinto del Trío Matamoros.

 

Yo propongo algo.   Propongo que organicemos un “guarimbazo” de prueba, para ir cogiendo mínimo.  Escojamos un DÍA DE SEMANA y hagamos una buena “guarimba” que dure DOCE HORAS.  Que los medios de comunicación saquen sus respectivos helicópteros y graben desde los cielos al gentío que paralizaría las calles y avenidas frente a sus respectivos hogares, en las mayores ciudades de Venezuela.  Un “guarimbazo zanahoria” sería muy adecuado para ir emparejándonos con el gobierno y poniendo un poco de pimienta en este insípido juego político.  Dejemos que el régimen pierda una, “manquesea” de mentira… o de “simulacro”.  ¿Qué les parece?

 

Caracas, 13 de mayo de 2003

 

ROBERT ALONSO