Morir no es tan malo…

 

Morir no es tan malo.  Lo malo es cómo se muere y por qué se muere.

 

Digo esto porque últimamente recibo muchas cartas relacionadas con el temor a la muerte.  La gente, como es lógico, no se quiere morir... prefiere esperar a la seis de la mañana del domingo 29 de febrero del año que viene y participar en el referendo revocatorio.

 

Según el libro de Proverbio, después de muerto no se puede gozar, pero tampoco sufrir. (Eclesiastés 9:5).  Dice la Biblia que el muerto no tiene paga… porque su memoria es puesta en olvido.

 

El prócer más grandioso de la América toda, Simón Bolívar, tuvo una muerte tremendamente ingrata: abandonado y traicionado por su pueblo, desterrado en suelo ajeno y olvidado por todos.  Sin embargo, el más humilde de ellos, José Martí, se fue a la eternidad cabalgando en una muerte gloriosa que muchos de nuestros grandes libertadores hubieran envidiado.

 

A Martí se le esculpe de pie y con una mano en la espalda, dicen los malucos que en ella esconde una botellita de ginebra.  Al gran hombre de todos los tiempos, Simón Bolívar, se le monta en un caballo levantado en dos patas, como si hubiera muerto en batalla y no en su cama tras una penosa enfermedad.  Con sus respetivas estatuas, los artistas plásticos contribuyen a distorsionar la historia.  Martí murió en batalla y tal vez jamás se echó un trago... Bolívar acostado, luego de pelear mil guerras.

 

Sería muy triste morir en una cama tras una penosa enfermedad... irse de este mundo sin haber contribuido a algo con nuestra muerte.  Una vez muertos (según la Biblia, claro), nuestros discos duros se borran y no tenemos recuerdos, lo cual es tremendamente gratificante.  ¿Se imaginan ustedes que muramos y al hacerlo llegamos al cielo desde donde nos enteramos que algún familiar querido se quema en las eternas pailas del infierno?  ¿Podría alguien vivir feliz en las nubes de la Gloria sabiendo que un hijo se achicharra en el fuego eterno de Satanás?

 

No se equivoque el lector.  Prefiero seguir viviendo 50 años más, con la posibilidad de campanear  todos los días en el “drinking pool” de mi finca en El Hatillo, güiski de 18 años, por lo menos.  Quisiera poder seguir escribiendo por mucho tiempo, aunque sean tonterías como éstas.  Que se mueran otros.

 

Mis “alertas” están destinados a preservar nuestras vidas... y nuestras propiedades, recuerdos, raíces, derechos civiles y todas esas nimiedades que hacen de nuestras vidas algo apetecible.  

 

Ciertos lectores/ras confunden mis mensajes con guerra, matadera de gente, golpismo... etc.  ¡Nada qué ver!  Yo soy en esencia un cubano pacífico y guapachoso (y ahora “guarimboso”, amante y respetuoso del BLOQUE DEMOCRÁTICO), quien posiblemente se convertirá al “venezolanismo” más recio el mismo día en caiga Fidel y se dé cuenta – al enfrentarse con la opción de escoger dónde morir - que luego de más de cuatro décadas llorando y riendo en Venezuela, es más venezolano que el joropo.  Por ahora, permítame seguir sintiendo a Cuba en lo más profundo de mi ser.

 

Paradójicamente, quienes promueven un acto tan civilista, constitucionalista y democrático como el Referendo Revocatorio, abonan el terreno para la masacre, pues con el “guaraleo” que esa espera produce, se está mansamente regalando el tiempo que el régimen CASTRO-COMUNISTA en nuestro país necesita para armarse y prepararse impunemente a fin de llevarnos a un estado de violencia jamás imaginado por este pueblo noble y grande de Venezuela, donde habrá el muerto que cachaletee.

 

Es mejor poner “La Guarimba” hoy que los miles de muertos mañana... y para eso los invito a que visiten la página que en la cual los cubanos listamos nuestros miles de caídos por la libertad de Cuba ante el mismo enemigo que hoy intenta – con éxito – adueñarse de Venezuela.

(http://members.aol.com/aguadacuba/cs/fusilado.htm)

 

Dentro de las posibilidades de morir, la opción de lucha que ofrece el menor índice de bajas, es – precisamente – “La Guarimba”... con tal, eso sí: que se haga de inmediato y al unísono en las grandes ciudades de Venezuela. 

 

Ahora bien... y para finalizar.  Existe una muerte mucho peor que la física y es la de vivir en nuestra propia patria sumidos en el oprobio y en la afrenta. El glorioso himno de Cuba (http://www.juanperez.com/cuba/himnocubano.html), en una de sus más extraordinarias estrofas dice: “En cadenas vivir, es vivir en oprobio y afrenta sumidos... del clarín escuchad el sonido: ¡a las armas, valientes, corred!

 

Caracas 10 de octubre de 2003

 

ROBERT ALONSO