LLORÉ

 

Estimado Robert:


¡Creo que puedo hasta tutearlo considerando que soy 27 días mayor que usted!


Lloré.

Lloré con su artículo titulado “Cuando Salí de Cuba”. Al salir un año antes que usted, yo no viví lo que usted vivió, pero tantos amigos nuestros sí. Fuimos muy afortunados al tener familia en Jamaica, que fue donde llegamos al salir de Cuba.


Tuvimos la fortuna y el honor de ayudar a muchos compatriotas que por allí pasaron en espera del "affidavit" que les permitiría entrar a suelo norteamericano.


También tuve la suerte de no recibir adoctrinamiento revolucionario por la misma razón de haber salido a finales del 60; cursaba quinto grado en el Colegio Baldor en La Habana. Me acuerdo que mis padres me habían prohibido
terminantemente decirle a alguien que nos íbamos por temor a ser delatados, y yo -- en mi inocencia -- se lo comenté a una amiguita que me había confesado que ella y sus padres se iban. Recuerdo que desde esa noche y hasta el día que salimos en un avión de KLM para Kingston el 8 de noviembre, un sentimiento de culpabilidad y preocupación que no podía compartir con nadie, se apoderó de mí por temor a que mi amiguita nos delatara. Eso sí lo viví: la desconfianza y el temor a ser delatado, el no saber en quien confiar, el ver gente conocida convertida en "chivatos" y uno verse rebajado a "gusano". ¡Dios mío! ¡Cuántos recuerdos y términos que había archivado en lo más recóndito de mi mente!


Robert, estoy copiando a Flor Gaggioni que también le escribió. Lo sé porque ella me mandó una copia pues somos comadres y vecinas. Ella nació aquí, pero su madre es cubana.


Robert, gracias de nuevo por enviarme el artículo el cual voy a difundir también y voy a entrar en la dirección de Internet que me envió.


Le saluda


Juliana Levy

El Hatillo, 23 de febrero de 2003

 

ROBERT ALONSO