LAS TARJETICAS

 

¿Se acuerdan de las tarjeticas?  Como envío y recibo mucha correspondencia a jóvenes venezolanos y a extranjeros fueras del país, es bueno que explique qué eran las “tarjeticas”.

 

Resulta que cuando llegué a Venezuela, en el año de 1961 (a los once años de edad), la gente votaba por medio de unas tarjeticas de colores.  Cada partido tenía su tarjetica.  Las del partido Acción Democrática (creo que fue el inventor del extraordinario sistema) eran blancas (aunque en una de esas elecciones creo que fueron negras… creo, no estoy muy seguro) y si mal no estoy creo que una vez le dibujaron a “Juan Bimba” (el “Liborio” venezolano) con un pan (bollo de a locha) en el bolsillo y unas alpargatas… para meter mejor el cuento.

 

Cuando uno iba a votar, le daban en la mesa un sobre lleno de tarjeticas, muy bonitas todas ellas.  La de COPEI sí me acuerdo que eran verdes, color esperanza, con una lanza blanca en el medio.  Había tarjeticas grandes y chiquitas.  Las grandes eran para votar por el candidato a la presidencia y las chiquitas eran para votar – entubadamente – por los senadores y diputados del entonces Congreso Nacional, el cual era bi-cameral, es decir: había dos cámaras, una baja (“para” los diputados) y otra alta (“para” los senadores).  Nada era MENOS democrático que aquel estilo de votar por los representantes del pueblo.

 

Había un cómico muy famoso (que luego se desprestigió totalmente metiéndose – asombrosamente – a chavista, del lado del CASTRO-COMUNISMO INTERNACIONAL y en contra de la bandera tricolor de las siete estrellas) llamado Joselo, que le preguntaba en su programa de TV a una hermosísima modelo, todas las semanas antes de cada elección: “¿…y a quién le vas a dar tú el chiquito?”  Joselo se refería al “voto” chiquito, no a otra cosa… ¿se acuerdan?

 

Lo interesante del asunto – y aquí habría que castigar a todos los dirigentes de entonces por igual – era que todo el mundo sabía para qué eran las tarjeticas.  Se decía que como Venezuela tenía muchos analfabetos, había que utilizar tarjeticas, pero eso no se lo comía absolutamente nadie… nada más que los mismos analfabetos, digo yo hoy.  El sistema estaba diseñado para presionar a los simpatizantes de cada organización política y – supongo - a los empleados públicos.  Además, era una formidable manera de comprobar el grado de compromiso y honorabilidad comercial antes de pagar a quienes habían vendido sus votos a los partidos políticos.  Lo único que uno tenía que hacer para probar que votó por un determinado candidato u organización era enseñar el sobre con todas las tarjeticas MENOS la del partido que pagaría por los “servicios electorales”.  Así de sencillo era la cosa… y nos reíamos de la “guarandinga”.  Éramos, vamos a decir lo menos: ingeniosos y caribeños. ¡Unos rolos de vivos!

 

Pero aquella costumbre tramposa se fue calando en nuestros genes al punto de no escandalizarnos cuando nos enterábamos de una evidente trampa electoral… y así con muchas cosas ligadas a la corrupción.  Uno de los grandes chistes de una época era cómo Carlos Andrés Pérez (expresidente de Venezuela, hoy en terapia intensiva en un hospital neoyorquino) le había “regalado” un buque a Bolivia, cuando este país no tiene mar… y lo que es más pintoresco aún, como un individuo – supuestamente – se enriqueció gracias a ese voto de apoyo que requería el expresidente CAP para echar la balanza a su favor y no ser enjuiciado por corrupción administrativa.  Ese individuo, curiosamente, es hoy el Vice-Presidente de Venezuela en esta revolución bonita que nos calamos todos.

 

Bien.  Todo esto que acabo de decir es bien sabido por los que vivimos en Venezuela durante aquellos años de total felicidad, paz y amor.  Pero para mis contemporáneos y mayores, lo que nos debería IMPRESIONAR es cómo ahora estamos tan seguros de que NO NOS HARÁN TRAMPA en los comicios más importantes de nuestra historia como nación… donde se podría estar jugando la poca libertad que nos queda y la vida de miles… o cientos de miles de nuestros compatriotas.

 

En los genes de prácticamente TODOS los que tendrán que ver con eso que mientan REA-FIRMAZO desde el Consejo Nacional Electoral, está la trampa… en mayor o menor grado.  Me juego peso a peseta que a la hora de la chiquitica no aguantarán una pedidita para que lo puye la clase y se lancen a trampear el conteo de esas firmas que sin duda serán más que suficientes para irnos al REFERENDO REVOCATORIO… lo cual también será la prolongación de un karma interminable, porque nos fusilarán ahora o dentro de unos cuantos meses.

 

¿Dónde estaban Jimmie Carter y la “comunidad internacional” cuando aquellas tarjeticas?

 

Caracas 27 de octubre de 2003

 

ROBERT ALONSO