LA REPARTICIÓN

 

Cuando joven, cada vez que mi padre me decía: “Yo te lo dije…”, pensaba en el parricidio.  No hay nada más odioso -- para mí -- que alguien venga y le diga a uno: “¡Yo te lo dije!”.  Con el pasar de los años yo mismo me convertí en padre y me cansé de decirle a mis hijos adolescentes: “Yo se los dije…”  No dudo ni por un momento que ellos hayan considerado, también, el parricidio.

 

El 18 de febrero de 2003, concluí mi “alerta” titulado “UN ELEFANTE AMIGO”, de la siguiente manera: <<Castro sabe más por viejo que por diablo.  A mí no me extraña nada que la destrucción de PDVSA (alegando el “paro” y el “sabotaje” de sus trabajadores), obedezca a un plan meticulosamente programado, para regresar el petróleo a las manos de los británicos, holandeses y “americanos”, como era antes de la nacionalización.   El régimen recibiría sus regalías y la protección que necesita para llegar hasta el 2021… ¡y más allá!>> 

 

Estoy sentado frente a mi compañero de vida, el televisor.  Son las 11:28 am y Globovisión está cubriendo en vivo la protesta de algunos empleados de PDVSA frente a la embajada de Francia en Caracas.  ¿Por qué protestan?  Porque Francia firmó un contrato con Chávez para explotar -- junto a los “americanos” y a los noruegos -- parte de nuestras reservas de gas que se encuentran en la Plataforma Deltana.  El 18 de febrero yo lo dije, solo que me quedé corto porque ahí solamente incluía a los holandeses, a los británicos y a los “americanos”.  Nuestro presidente “loco”, está mirando más allá y ya metió a los franceses en el reparto.  Juégome la vida que por ahí tendremos que protestar frente a las embajadas de los británicos y de los holandeses antes de que cante un gallo.

 

Cuando vengamos a ver, nos quedaremos como parajito en grama.  De Venezuela lo que quedará será el recuerdo.   El día en que nos pusieron a bailar aserejé en la Autopista del Este, Chávez estaba metiendo desde Colombia y en territorio venezolano un contingente de “amigos del M19” -- con su líder al frente: “Don Cojones de la Mancha” -- a quien saludó desde la Asamblea Nacional cuando le dio la bienvenida pública y oficial frente a todo el país, según pudimos apreciar en cadena nacional.  Nosotros bailando salsa y demás cuentos, y “el loco” pasándonos sus cuadros medios paramilitares por nuestras narices… pero como estábamos haciendo patria con baile-terapia, no nos dimos cuenta.  Nos van a violar a todos y ni siquiera lo vamos a poder disfrutar.

 

Nos hemos esforzado haciendo marchas impresionantes de cientos de miles de “escuálidos” y mientras eso hacíamos, el Sr. Chávez – ahora lo sabemos -- repartiendo el país allá afuera.  Con razón yo me preguntaba de dónde nuestro presidente “loco” era tan amigo del presidente francés.  Ya lo sabemos.  Con bozales de gases y petróleos como esos, podremos marchar todos en cuero que “la comunidad internacional” mirará para nuestros pozos y reservorios.

 

Castro le vendió Cuba por pedacitos a los españoles, franceses y canadienses… y está loquito por terminar de vender lo poco que queda de la isla a los “norteamericanos”.  Vayan a Cuba y vean.  La Unión Europea adora a Castro.  ¿No lo va a adorar si en Cuba lo que tienen los europeos es una “manguangua”?  Todos esos “trucos” el monstruo del Caribe se los enseña a su pupilo de Sabaneta, aunque él no los entienda muy bien.

 

Yo propongo que aunque el Sr. Chávez sea un bestia, comencemos a considerarlo un clon del Dr. Einstein, a ver si empezamos a pegar una.  Subestimar al enemigo es lo peor que se puede hacer en una guerra y nosotros, señores, estamos en guerra.

 

El Hatillo, 13 de marzo de 2003

 

ROBERT ALONSO