LA DIETA ATKINS

 

En mis años mozos había una dieta fabulosa – que llevó a la muerte cardiaca a más de uno – llamada “LA ATKINS”, diseñada por el médico norteamericano Robert Atkins, la cual consistía en ingerir grandes cantidades de proteínas y un mínimo de carbohidratos.  La razón que esgrimía este médico era muy sensata: al organismo se le hace más fácil consumir carbohidratos que proteínas, en consecuencia – si se le da la opción -- vive de los carbohidratos y almacena las proteínas, razón por la cual uno engorda como un sapo.  Por el contrario, si se obliga a nuestro organismo a consumir grasas (proteínas) y casi cero carbohidratos, no le queda otra opción que comenzar a tomar prestado de nuestras reservas lo requerido para poder subsistir “sanamente” y uno se pone flaco como una culebra… y termina muriéndose como un pendejo.

 

No es que “LA GUARIMBA” sea el último sacrificio antes de decirle adiós a la humanidad, pero requiere de un pequeño esfuerzo.  Entre sus bondades, sin embargo, está aquella de hacerla accesible a todos los grupos sociales, edades y estados físicos.  Es tan bondadosa y amplia que les ofrece la oportunidad a los ciudadanos de la tercera edad de luchar por todo lo que construyeron durante sus productivas vidas y a no ser para sus hijos y nietos una lastimosa carga en el destierro o morirse de tristeza mirando al piso en la patria que ellos – para bien o para mal -- nos dejaron de herencia.   Los minusválidos pueden hacerle un gran aporte a la sociedad y a la patria “guarimbeando”.  Sin embargo, no deja de requerir de un mediano esfuerzo.

 

Si a la sociedad civil organizada se le vende la “teoría colominiana” en la cual se asegura que Chávez está guindando de un gajo, cual mango casi podrido y – para rematar – se le mete el embuste que con el referendo revocatorio el Sr. Chávez saldrá de la presidencia como corcho de limonada, el común de la gente escoge la opción TOTALMENTE PASIVA antes de ponerse a “guarimbear”, algo así como sucede con el organismo cuando se le da la opción de quemar carbohidratos o proteína, pues el único esfuerzo – en todo caso – sería ponerse en cola para votar o, aún mejor, esperar que el gajo se reviente y “el mango” caiga solito de platanazo.  El problema está en que tal vez ni siquiera el hombre esté verde y este régimen no nos dé la oportunidad de llegar al referendo.

 

Todavía se pretende “achinchorrar” más a la sociedad civil desorganizada, haciéndole creer que ahora, con esto del “ACUERDAZO”, ya todos vamos a vivir felices cual lombrices y colorín, colorao… aunque el cuento no se ha acabao, pronto terminará el drama: el régimen nos respetará, no nos caerán más a tiro, los “círculos del terror” y los malandros serán desarmados, Carter velará por lo inmaculado del referendo revocatorio que sacará a Chávez como corcho de limonada, lo haremos preso, lo juzgaremos por delito de lesa humanidad y lo enviaremos – para siempre – a la celda de al lado del Sr. Milosevic; los “Tupamaros” y los “Carapaimas” guindarán sus pasamontañas y se meterán a boy scouts, se acabará la inseguridad ciudadana, el dólar bajará a Bs. 60, habrá harina pan como arroz partido – o “pa’tirar pa’rriba”, como diría Agatilla -- y al “presidente” Gaviria le darán el Premio Novel de la Paz, el cual – de motus propio – compartirá con el ciudadano Elías Santana.

 

Sin embargo, los expertos nacionales e internacionales, oficiales activos y retirados de nuestro Ejército forjador de libertades y de otros ejércitos del mundo con los cuales he hablado sobre “LA GUARIMBA”, me garantizan – TODOS – que una acción así (llevada a cabo adecuadamente) tumbaría al incipiente régimen CASTRO-COMUNISTA de los señores Chávez y Castro en una tarde -- ¡en una tarde! -- siempre que no sigamos “autoguaraleándonos” mucho en el tiempo.  De hecho, algo similar, fortuito y a mucha menor escala lo tumbó ya el 11 de abril de 2002 sin que nosotros nos diéramos cuenta.

 

Y ustedes entonces se preguntarán qué estamos esperando.  La respuesta es muy sencilla: estamos esperando un líder que la convoque.  No será fácil porque quien recoja la bandera de “LA GUARIMBA”, la convoque y el pueblo no le haga caso, se quemará políticamente.  Ese es el grave problema de los políticos de oficio.   Es más fácil montarse en el “autoguaraleo” e “ir tocando el piano de oído” que lanzarse a la tarea de liderizar a todo un pueblo para que en perfecta cohesión se lance a “LA GUARIMBA” cerrada y pareja.

 

Aquellos políticos que se montaron en el tren del “ACUERDAZO” se acordarán de sus respectivas fechas de nacimiento cuando el pueblo se dé cuenta de la soberana tomada de pelo que les han echado a todos ellos.  Hoy sus acciones pudieran estar en el pico de su valor, pero les garantizo que caerán estrepitosamente como una máquina de escribir desde el “pent house” de un rascacielos cuando ese acuerdo en pleno se convierta en sal y agua, dentro de unos diítas…

 

Claro que todavía no podemos ponernos a convocar “LA GUARIMBA” porque su tiempo no ha llegado aún.  Por una parte, esa sociedad civil engatusada se atiborra hoy con los “carbohidratos” del “ACUERDAZO”, pero no nos olvidemos que la constitución nos OBLIGA a defender la democracia ante un régimen forajido.  LA GUARIMBA” se justificaría CONSTITUCIONALMENTE de llegar el momento.  Digamos que si a este régimen le diera por regalarle petróleo a una tercera nación, o meterle mano al FIEM… o instaurar un control de cambio sin la aprobación de la Asamblea, desconocer los convenios internacionales como el ALADI, por ejemplo… se estaría poniendo al margen de la constitución.  Entonces, SOLO ENTONCES, tendríamos la fuerza moral, cívica, legal y CONSTITUCIONAL de convocarla… si tuviéramos un líder.

 

Caracas, 22 de mayo de 2003

 

ROBERT ALONSO