CHARLES S. SHAPIRO

 

Aunque pareciera, no vayan ustedes a pensar – ni por un segundo – que es.  Las comparaciones son odiosas.  A la gente le gustaba el estilo de la “misia” Donna, porque siempre nos daba la impresión de que le acababa de mentar la madre al señor de Miraflores, pero no es la forma, sino EL FONDO lo que cuenta… y MUY ESPECIALMENTE la línea que reciben los embajadores “americanos” desde el 1600 de la Pennsylvania Avenue NW, en Washington DC.  Vamos a no caernos a coba… ¡please!

Mr. Charles S. Shapiro ingresó al Departamento de Estado en 1977.  Fue Ministro Consejero en las  embajadas de Chile y de Trinidad-Tobago.   También ocupó posiciones en las embajadas de los Estados Unidos en El Salvador y Dinamarca.  Antes de ser designado como embajador de los Estados Unidos en Venezuela, Shapiro se desempeñó como Director de la Oficina de Asuntos Cubanos desde junio de 1999 hasta septiembre de 2001.  Entre sus otras designaciones en Washington se encuentran posiciones en las oficinas de Asuntos Interamericanos, en el Buró Antinarcótico y en la Oficina de Asuntos Andinos.  Tiene el rango de Ministro Consejero en el Servicio Exterior.  Muy pendejo no debe ser… digo yo.

Pensar que Shapiro metió la pata presentando en su casa al “clon” de la Marta Colomina ante un grupo de periodistas “talibánicos” y “golpistas” para ridiculizar al Sr. Chávez es como creer que William Lara quisiera morir como San Lucas, muerto de hambre y harto de aquello…  Vamos a estar claros.

Algún huevo quiere sal.  Cuando los “americanos” hacen una travesura es porque nos quieren decir algo.  Mandarles mensajes a los “bananeros” no es tarea fácil, de ahí la importancia de contratar a un humorista – payaso, según José Vicente Rangel – para hacer el mandado ordenado, SIN DUDA, desde la Casa Blanca.

Alguna marramuncia le habrá hecho el “charrasquero” de Barinas a Mr. Bush que ahora le salen con un muñeco con la imagen presidencial anunciando la hora por teléfono… whatever that means.  Entre marido y mujer, nadie se debe meter; lo mismo es válido entre “gobernantes”.  La oposición está brincando en una sola pata.  A Chávez le quedan días en su silla…”, dicen los más zumbaos.

No se crean, yo tengo mis informantes bien colocados en el “inside” de la intriga internacional.  Mi locura es ordenada.  Parece que el asuntillo tiene que ver algo con una palabra que le hiela la sangre al universo: URANIO.  Por ahí se cuenta que el atolondrado de Sabaneta se puso a negociar uranio sacado del Estado Bolívar con los chinos o con los coreanos del norte… no me han informado bien.  Algo de eso está en el tapete.  De ser cierto este “tubazo” que gratuitamente les envío a mis lectores (y lectoras), no lo llegaremos a saber jamás, al menos no a ciencia cierta… a menos que esperemos 35 años y se “desclasifique” el documento interno de la Oficina Central de Inteligencia.

Uranio es una palabra muy fea… y muy seria.  Si Castro hubiera contado con uranio en Cuba hubiera puesto a los “americanos” a tocar violín sin cuerdas.  Pero no se alegren mucho.  El uranio de Chávez pudiera ser empleado como los misiles nucleares que Castro se hizo instalar en Cuba, con los cuales pudo haber desaparecido del mapa a todas las ciudades norteamericanas con la excepción de Seattle, en el noroeste de los Estados Unidos.  En aquella oportunidad Nikita sacó los cohetes y – entre otras cosas – se aseguró de que los “americanos” dejaran quieto y PROTEGIERAN a Castro para siempre… y así fue.   Sabrá Dios qué está tramando ahora Fidel con el uranio de Venezuela, muchos pensamos que es un pacto con los del norte, en cuyo contrato se pudiera contemplar la concesión de ese mineral estratégico a cambio de la protección – hasta el 2021 y más allá – del régimen CASTRO-COMUNISTA del dúo dinámico.

En todo caso, le veremos el hueso a esta “travesura” del Sr. Shapiro muy pronto.  Veremos qué hace la Casa Amarilla y qué responde la Casa Blanca.  Si todo se queda igual, sabremos que hubo gato encerrado y se trató de un muy particular “diálogo diplomático”.  Mientras tanto no debemos olvidarnos de “LA GUARIMBA”, nuestra única salvación; el burro que debemos amarrar para tener nuestra leña segura.  Allá ellos que son “casi blancos” y se entienden.  Nosotros aquí, solitos y embraguetados, pa’lo que salga.

Caracas, 15 de mayo de 2002

 

ROBERT ALONSO