CARTA ABIERTA AL

DR. JUAN RAFALLI

(Ilustre asesor de la “Mesa de Negociaciones y Acuerdos”)

 

Mi muy respetado Dr. Rafalli:

 

Cada vez que leo u oigo a personajes capaces como usted diciendo cosas como las que usted ha dicho en su último artículo de opinión, me confundo profundamente.  Hoy, por cierto, me han “rebotado” una carta que el Dr. Jesús Petit da Costa le envió pública y utópicamente al Gobernador Enrique Mendoza, en la cual hace gala de la misma ingenuidad que embarga a muchos políticos, politólogos, analistas, curiosos y empíricos, como sucede en su caso.

 

El “tema” que alimenta la “locura” del Dr. Petit da Costa es el de la constituyente y anda buscando – como palito e’romero -- las firmas que para tal fin se obtuvieron en el “Plan Firmazo”.  Me muero de las ganas por saber qué hará el Dr. Petit da Costa con esa “firmamentazón” una vez que la encuentre en el enajenado laberinto de la “firmología” democrática como certera arma para derrocar el ya-no-tan-incipiente régimen TOTALITARIO y CASTRO-COMUNISTA del Sr. Hugo Rafael Chávez Frías.  ¿Hará como aquel famoso personaje de Radio Rochela – “El Cuchicuchi” – que ya harto de su mujer gritaba: “¡Basta!” y le daba un giro de 360 grados a su pasividad para imponérsele, hasta el siguiente lunes, a su impositiva mujer?  ¿Qué hará?

 

Bueno, Dr. Rafalli, eso – en todo caso -- habría que preguntárselo al “lider” del “Movimiento Laborista”, cuya fórmula mágica, coherente, cuerda, democrática, constitucionalista, humanista y civilizada para salir de la oscuridad es la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.  Me imagino que después de agosto, cuando el Sr. Chávez nos tome el pelo con el cuento que no habrá “revocatorio”, podríamos todos agotar la “Propuesta Petit” y entretenernos un poco más en una nueva vía hasta que salga por ahí otro “resuelve”  que nos dé más guaral...  hasta donde “aquello” aguante.

 

Chávez debe estar gozando un mundo viendo “petites-da-acostas” proponiendo vainas raras, como podría estar disfrutando de artículos como este último suyo, en el cual dice entre otras cosas: “Es verdad que sólo con marchas pacíficas y alegres no se producen cambios de gobierno. Pero también es verdad que sin esas marchas y manifestaciones no hay gobierno que se sienta en aprietos y mucho menos gobierno revolucionario alguno que admita una salida electoral apremiado por las circunstancias.

 

Amigo Rafalli.  Caramba, hermanito, qué le puedo yo decir a estas alturas del juego, ¿qué usted se equivocó de actividad?  Mire, ojalá esté en lo cierto porque si con marchas pacíficas y alegres terminaremos acorralando a ese “gobierno revolucionario” (como usted describe al régimen TOTALITARIO y CASTRO-COMUNISTA del Sr. Chávez) para que “se cuente” en elecciones libres, limpias, soberanas y adecuadamente supervisadas por los organismos internacionales, habrá inventado – entonces -- el agua tibia.

 

No es derrotismo, amigo Rafalli.  No se trata de una “actitud autodestructiva”, como usted poéticamente tilda a las posiciones realistas, cargadas de un necesario, requerido, recomendado y sano pragmatismo.  Gritar hasta desgañitarse que el Sr. Chávez NO SE CONTARÁ – así le hagamos mil marchas al más puro estilo del carnaval de Río de Janeiro – es, simplemente, la más absoluta y exacta realidad.  Hasta tanto nuestros “líderes” (usted incluido) no acepten tal inmensa-como-un-templo verdad, lo único que estaremos haciendo es fomentando la irremediable, pronta y total decepción de todo un pueblo y – lo que es todavía peor – regalándole al régimen TOTALITARIO y CASTRO-COMUNISTA del binomio Castro-Chávez, el tiempo requerido para que nos metan el machete, frío, duro afilado y oxidado hasta – como decimos los cubanos – “el collín”.

 

Desde mi nueva trinchera en Caracas, a los 7 días de abril de 2003

 

ROBERT ALONSO

 

Nota explicativa: Cuando un cubano recibía una “puñalada trapera” se decía que le habían metido el machete (la puñalada) “hasta el collín”.  Muchos cubanos no saben de donde viene el dicho, así que para ellos y para mis hermanos venezolanos, aquí les va el cuento.

 

Resulta que en Cuba (y en Venezuela, creo) se vendían unos machetes marcha “Collins”, seguramente importados de los Estados Unidos.  Inmediatamente después del mango de madera, la fábrica estampaba en “desrelieve” la marca (“Collins”) en la hoja metálica del machete.  Meterle a uno el machete “hasta el collín” significaba que el mismo se hundía hasta donde estaba la inscripción de la marca comercial, es decir: justamente hasta antes de llegar al mango.

 

Si no nos “ponemos pilas”, Chávez nos meterá el machete “hasta el collín y más allá del mango”, con o si marchas alegres y pacíficas.