CARMELO LAURÍA

 

Los otros días, viendo en “Aló Ciudadano” al político y banquero Carmelo Lauría, me di perfecta cuenta cómo Venezuela pudo llegar al desastre en el cual se encuentra hoy.  Definitivamente nuestros países están repletos de ciegos, donde cualquier tuerto mediocre puede llegar a ser rey o, en su defecto, a cortesano, como es el caso del Sr. Lauría.

 

Es impresionante cómo se puede llegar a oír tantas sandeces juntas en un mismo espacio mediático.  Además, un individuo que formó parte del “equipo” que cosechó tantos fracasos económicos y sociales en este país, debería estar – por lo menos – empantuflado o empiyamado en su casa y no emitiendo opiniones tan distorsionantes y erradas como las que le oímos al Sr. Lauría en los minutos que estuvo al lado del “Ciudadano Castillo” en el espacio que acapara las tardes de Globovisión.

 

Veamos.  Comenzó el Sr. Lauría asegurando vehementemente que aquí en Venezuela quien manda es Fidel Castro.  Él sabrá pues está mejor informado que nosotros los simples mortales, pero de ser así, ¿cómo piensa sacudirse de Castro?, ¿con un simple e ingenuo referendo revocatorio?  Si fuese el caso que Castro es quien manda en Venezuela – y probablemente el Sr. Lauría esté en lo cierto en esto – habrá que hacer muchísimos más esfuerzos para sacudirnos de ese tirano que parándonos todos en una cola para depositar nuestro “Sí” en unas urnas de palo.

 

Por ahí comenzó Lauria a decir boberías.  Después lo llamó un “ciudadano” desde Miami poniéndolo como un trapo, a lo que el político-banquero respondió con el cuento de siempre: “Yo me quedo en Venezuela porque yo soy optimista… y valiente y venezolano y guapo, etc”, sin darse cuenta que la inmensa mayoría de los venezolanos que están hoy en el exterior se fue del país gracias al desastre económico que comenzó cuando él, precisamente, formaba parte de ese equipo de lumbreras que convirtió en porquería una nación tan inmensamente rica y convenientemente deshabitada como Venezuela.  Todavía me acuerdo el chiste aquel que decía que a CAP lo habían nominado para el premio Nóbel de física por haber convertido Venezuela en mierda.

 

Ojalá que este pueblo noble, bueno y PACIENTE (extremadamente paciente), corte por lo sano con lo que el Sr. Lauría representa en cuanto a la política en Venezuela y sepa conseguir nueva sangre en individuos que trabajen para que jamás en este país se monte un monstruo como el que hoy tenemos gobernando, producto – precisamente – de esos “carmeloslaurías” que tuvimos en el poder y que pudiendo haber hecho muchísimo, se dedicaron al clientelismo politiquero y se olvidaron de educar adecuadamente a su pueblo; de construir un sistema judicial probo, fuerte y exageradamente independiente (en vez de contaminarlo, prostituirlo, controlarlo e infiltrarlo como lo hicieron); de darle salud al venezolano y de combatir la pobreza extrema como punto de honor.

 

No, Sr. Lauría, Fidel Castro jamás dijo que el éxito de la revolución cubana fue posible gracias a que 500 mil cubanos (fuimos muchísimos más) abandonamos Cuba.  Ese cuento chino lo inventó usted a vuelo de pájaro -- tal vez para minimizar el responso que le echó el “ciudadano” que llamó desde Miami -- a costa de distorsionar peligrosamente la verdad en un país nariceado por líderes de papel como usted.   El éxito de la revolución cubana tiene motivos mucho más profundos que el éxodo de un pueblo derrotado gracias a muchos factores, entre ellos, los mismos que pudieran incidir en la derrota del pueblo venezolano, si seguimos escuchando a “líderes” como usted, quienes nos meten cualquier cantidad de embustes y nos tratan como si fuésemos limítrofes.

 

Cuando comenzó el verdadero éxodo cubano, tras la derrota de Bahía de Cochinos -- en abril de 1961 -- ya no había nada que hacer que  no fuera seguir poniendo muertos y prisioneros… como en efecto hicimos.  Países amigos – entre ellos se llegó a contar, en su momento, Venezuela – nos abandonaron a nuestra suerte.   El “gigante del norte” se acobardó y traicionó a nuestros muchachos en Playa Girón y la Unión Soviética se hizo cargo de la situación.  No fue el éxodo de los cubanos lo que apuntaló a Castro en el poder y de haber sido así, Fidel jamás lo hubiera dicho pues, como Chávez, tiene delirio de grandeza y hubiera sido poco revolucionario hacer una revolución basada en la huida de sus conciudadanos.

 

Si se va a quedar en Venezuela – como usted dice que hará – quédese en su casa con sus nietos y déjenos enfrentar la tiranía que ustedes ayudaron a fomentar, reclamando la libertad con el filo de nuestros machetes.  Le aseguro, Sr. Lauría, que en el caso de que Fidel Castro sea quien manda en este país – como usted con tanta seguridad afirma – no será con los métodos que su partido promueve como lo sacaremos del poder.  Usted podrá ser una eminencia en muchas cosas, pero si Fidel Castro es quien manda en Venezuela, le aseguro que se equivoca en sus métodos de recuperación de la patria, pues tendremos que ponerle mucho corazón y sacrificio antes de liberarnos de un monstruo tan criminal, sanguinario, déspota, infrahumano, psicópata y asesino como él.  No será con firmazos, requetefirmazos, confirmazos, cacerolazos, pitazos, marchazos ni raca-racazos como nos sacudiremos de la peor dictadura que América y gran parte del mundo haya conocido jamás, dirigida por una bestia desalmada, insensible, demoníaca, macabra, maquiavélica, desnaturalizada, miserable, despreciable y brutal que en octubre de 1962 puso a la humanidad al borde mismo de la desaparición al intentar provocar una hecatombe nuclear en la cual lo primero que hubiera volado en mil pedazos del mapa hubiera sido “su” isla con todo lo que sobre ella había, incluyendo a su propia familia… hijos y madre, entre ella.

 

Caracas 9 de septiembre de 2003

 

ROBERT ALONSO